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Me desvirgo la mama de mi amigo

Que tal voy a comenzar por presentarme, soy Raúl y tengo 23 años de edad, soy moreno de ojos miel, fornido por la rutina de 1 hora diaria de gym, soy mexicano y a raíz de leer sus historias fascinantes en el rincón me decidí a escribir la mía. Esta historia esta basada en mi excitante vida llena de placer.
Todo comienza cuando empezó mi despertar sexual a los 17 años de edad con la amiga de mamá. Una señora despampanante, excitante, sensual y muy caliente. A pesar de mi edad yo sabía que ella era la dueña de mis puñetas, porque siempre que yo me la jalaba estaba pensando en sus inmensas tetotas, que como me imaginaba, me perdía en medio de ellas.


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Tiene un hijo dos años menor que yo, que nunca me cayó bien, era un chico pedante. Tenía un marido bastante estúpido que no se merece ese tipo de monumento. Pasó el tiempo y cada vez mas me excitaba y deseaba cogérmela soñaba que me la cogía bastantes veces, decía que con ella quería perder mi virginidad, aunque sabía que eso no podía ser posible, ya que era mayor que yo.
A mis 18 años de edad yo todavía no perdía la virginidad y la necesidad de perderla era bastante, hasta que un día se me ocurrió la fabulosa idea de hacerme amigo de su hijo y así poder acercarme a ella. Mi idea sonaba fabulosa, y así lo era, aunque por otro lado yo casi me arrancaba la polla de tanto jalármela por verla.
Un día fui a su casa muy temprano porque quedamos de vernos para ir al gym su hijo y yo, pero se me hizo un poco tarde y él ya no estaba, pero al abrir la puerta se presenta una fantástica sorpresa Ana en babydoll semitransparente que al verla mi polla se puso a mil, al abrirme me dijo que pasara que Miguel no estaba pero que lo esperara ahí que pronto regresaría. Empezamos a charlar un rato, yo no dejaba de perplejarme al verla mi polla seguí a tope e incluso sentía los huevos hinchados de tanta excitación, al pasar mucho rato vi que ya no llegaba e intenté irme, pero ella me dijo que esperara que tenía algo que contarme, sorprendido e intrigado le propuse que me contara.
Ella me dijo que no sabía cómo comenzar a contarme que era algo vergonzoso, y con mas intriga le dije que no había problema que de mi boca no salía nada, ella indecisa empezó a contarme que su marido era un borracho que llegaba tardísimo en la noche, muy mal y que ella lo esperaba con ansias para hacer el amor, porque tenía ya tiempo sin hacerlo que hasta temía porque pensaba que se le había olvidado. Fue cuando imaginé cuántas ganas tenía ella de sentir una polla dura en su cuerpo, mi polla estaba a tope y creo que ya no podía aguantar. Ana siguió contándome que se masturbaba seguido pero que eso no la saciaba, entonces empezó a llorar diciendo que era la peor mujer del mundo porque no podía ni siquiera satisfacerse ella sola, en fin se empezaba poner mal, cuando de repente para hacerla sentir bien (a Ana y a mi polla) me acerqué a Ana y empecé a abrazarla diciéndole que ella no era eso, que el estúpido de su marido no sabía la magnifica mujer que tenía, que si yo fuera él no desaprovecharía semejante mujer. Ella me miró y me dijo que si en verdad yo haría eso y le dije que sí, que me parecía la mujer más fascinante, que nunca había fantaseado tanto con una mujer como con ella, que para perder mi virginidad sólo me gustaría hacerlo con una mujer como ella, y no sé cómo me animé pero le empecé a decir lo que en realidad sentía, empecé a hablar y hablar y ella me calló dándome un beso súper pasional que en mi vida yo había recibido, después de ese largo beso empezamos a acariciarnos mutuamente, no lo podía creer estaba besando y tocando la mujer de mis sueños, la dueña de mis puñetas y más tarde la dueña de mi virginidad, era como uno de esos sueños que tenía con ella pero ahora era cierto, mi polla estaba ansiosa por salir de aquella prisión, aunque no está muy grande pero sí de un tamaño considerable. Seguimos acariciándonos mutuamente, yo acariciaba aquellas sandias que tenía por tetas, sin parar, de repente me dijo que la acompañara, nos subimos a uno de los cuartos, que pude sospechar que era el de Miguel, ahí nos comenzamos a besar de nuevo y a tocar por todos lados, pero yo torpe por ser mi primera experiencia solo la tocaba por encima del babydoll, cuando ella se para me deja tirado en la cama y se quita su babydoll, y sus hermosas tetas caen como dos naranjas cayendo de su árbol, guau me quedé estupefacto al ver semejante espectáculo, ella se acercó a mi oído y me susurró que hiciera lo que quisiera con sus tetas, yo sentí un escalofrío que creía iba a correrme, pero me aguanté para que siguiera el espectáculo, yo ni tonto ni perezoso me abalancé como un becerro a su madre sobre sus tetas, no sabía qué hacer con ellas, si besarlas, pellizcarlas, morderlas, tocarlas o simplemente verlas, opté por besarlas y acariciarlas, guau era fantástico, aquel sabor era súper, un sabor a sudor de mujer pero limpio, puro. Seguí aferrado a ella, pero ya, ya quería liberar mi polla, estaba ansioso, ella se dio cuenta y como si tuviera toda su vida sin agarrar una polla (y eso que tenía 45 años) se bajó hasta mi polla que estaba a tope, bajó mi pantalón del gym, luego mis bóxers y se abalanzo a mi polla que estaba ya súper bañada de sus líquidos preseminales, y empezó a limpiarla con la lengua, si la vieras nunca pensarías que fuera tan buena mamadora, o sería que por ser la primera vez se me haya hecho súper, aunque comparándola es la mejor hasta ahora. Siguió y siguió pero yo no pude aguantar y me corrí fantásticamente, le llené la cara de leche, sus lamidas provocaron un éxtasis total en mi cuerpo. Después de haberme corrido ella limpió los pocos líquidos de semen que quedaban en mi polla y también limpió los de su cara, nos acariciamos, pero yo quería más y sabía que ella también. Comenzamos de nuevo con nuestros besos hasta yo quedarme desnudo como ella, le empecé a besar de nuevo las tetas, no besamos y me empecé a bajar poco a poco con suavidad, ella me iba guiando con sus manos en la cabeza hasta la cuevita del placer (como la llamo yo), hasta que al fin llegué a ella pero de nuevo no supe qué hacer, tomé una iniciativa y empecé a saborear ese rico agujerito, lleno de néctar, mezclado con pasión de mujer, ese olor, ese sabor hicieron que de nuevo se empalmara mi verga, ella gemía como una puta de esas películas de porno XXX, aunque no tan puta porque yo la veía como la mujer de mis sueños, gemía y gemía, y me decía que era el mejor hombre que se la había dado tanto placer en su cuevita, yo seguí, aquel sabor era fantástico y no quería dejarlo, estaba como un niño con su paleta, quería que ese momento nunca se acabara, siguió gimiendo pero más fuerte sentía su sudor y mi saliva mezclados y eso me excitaba más. De repente dio un grito de placer y sentí como se corrió en mi boca, como aquel néctar era aún más bueno que las probaditas que había dado, pero me asusté porque al subir a sus tetas para llegar a su boca, no me respondía, le hablé y ella no respondía hasta al poco rato me dijo que era un multiorgasmo que nunca había sentido pero había sido muy fuerte. Pero mis ganas seguían porque mi verga estaba a tope después de aquel orgasmo de ella. Ella lo notó y de nuevo nos empezamos a besar a acariciarnos, a tocarnos, en eso ella me susurra al oído diciéndome que ha llegado el momento de perder mi virginidad, yo sentí que mi verga quería ser descargada pero ya.

Seguimos besándonos me recostó sobre la cama, yo con la polla bien parada recostado sobre la cama y viendo como ella maniobraba para poder meterse mi polla, al fin se decidió y se montó sobre mí poniendo la punta de mi verga sobre su cuevita, de un solo sentonazo se metió mi verga hasta yo sentir mis huevos chocar con sus nalgas, uuufff sentí lo mejor sentí que era libre que ya no me ataba nada, me sentí súper bien. Ella empezó a cabalgar sobre mi verga y yo sólo admiraba cómo sus tetotas saltaban de gusto porque después de tanto tiempo no eran ni siquiera tocadas. Aquello era fantástico, ni la puñeta con bistec fue tan fantástico como esto (es la mejor) era inexplicable, no quería jamás despegarme de ese cuerpo queria estar aferrado a él. Siguió el va y ven y yo seguía gozando tanto como ella. Ella gozaba porque lo que decía era que era una puta que le gustaban las vergas de los jóvenes como yo, que se sentía muy bien por haber desvirgado por primera vez a un hombre, etc. Al poco rato yo no volví a aguantar más y me corrí pero cuál va siendo mi sorpresa que ella también, unimos nuestro orgasmos (el mejor hasta ahorita) y nos dejamos llevar por ellos, nos abrazamos, nos besamos, platicamos, etc. hasta que vimos que era ya tarde y dijo que su esposo no tardaba en llegar, y así fue en cuanto nos vestimos llego todo ebrio, se metió a su cuarto yo me fui, pero no sin antes despedirme con un beso larguísimo, y diciendo que no era la ultima vez que volviera para que se repitiera. Y así fue seguimos teniendo sexo más y más de mil formas, yo ahorita soy su amante, estoy feliz, no vivo de ella, yo trabajo y claro por qué no me echo mi buenos polvos con una que otra jovencita, pero sin fallar a mi responsabilidad.

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