Your are here: Home // Hetero,Hetero - Filial,Hetero - Infidelidad,Hetero - No consentido // Me aproveche de la mujer de mi cuñado

Me aproveche de la mujer de mi cuñado

Bajaba un día de mi trabajo, soy chef y luego de mi jornada me gusta caminar a casa, lo que me relaja, la casa del hermano de mi mujer o sea mi cuñado queda en el camino a la mía debo decir que tengo llaves de esa casa ya que con frecuencia esa familia viaja y me han pedido que alimente a sus peces. Al acercarme vi que se abría la puerta y me detuve, ya que no quería saludar a los que salían, noté entonces que salía mi cuñado con sus amigos, subían en los autos y se fueron, quizás a tomar una cerveza, por lo que decidí entrar a la casa.

Lo hice con mucho cuidado para no hacer ruido y ser descubierto, subí al segundo piso y vi la habitación de mi cuñado abierta. Su esposa es una mujer guapa, mide 1.55 m., y tiene un cuerpo de impacto, unos senos pequeños pero bien formados, y un culito precioso.

Entré a su habitación con mucho cuidado, escuché el agua de la ducha correr, en la mesa de noche vi una taza de té que ella se había preparado y que estaba a la mitad, decidí ponerle un relajante muscular que siempre tengo en mis bolsillos (diazepam) y me escondí bajo su cama.

Escuché que terminó de tomar su ducha, salió del baño con una toalla en la cabeza, y con otra se secaba el cuerpo, vi su hermoso cuerpo desnudo, yo temblaba de la emoción de lo que podría suceder y del miedo a ser descubierto, ella terminó la taza de té y se acostó.

Como a la media hora escuché que estaba profundamente dormida y salí de mi escondite, la iluminación que brindaba el televisor gigante de la habitación me permitió ver que estaba boca arriba y se había acostado con una bata con botones adelante, los que desabotoné uno por uno, desde su cuello, destapando en primer lugar sus hermosos senos, los que empecé a acariciar cuidadosamente pensando en que podía despertar, a medida que pasaban los minutos y no reaccionaba. Se los restregué con mas fuerza, comencé a besárselos y noté como los pezones se endurecían, le acaricié el vientre, un vientre plano a pesar de los tres embarazos.

Al llegar a la zona vulvar noté que se había puesto una pantie la misma que le saqué con mucho cuidado y me la guardé en el bolsillo de mis pantalones, entonces me encontré con una mata de vellos con un olor agradable y fresco, y hundí mi cabeza en busca de su vagina y su clítoris, que me puse a chupar como si fuera el manjar mas exquisito, sus jugos caían a chorros y se mezclaban con mi saliva, por lo que al rato estaba completamente lubricada y decidí penetrarla.

Me hubiera gustado hacerle chupar mi pene sin embargo no fue posible por lo dormida que estaba, pero si me hice una cubana en sus magníficos pechos, que parece que sintió pues empezó a moverse, buscando una posición mas cómoda para dormir, lo que aproveché para ponerle boca abajo y una almohada en sus caderas, quedando su culito en pompa. Le abrí las piernas y reinicié entonces la sesión de sexo oral, pero ahora lamiendole también su culito, metiéndole incluso dos dedos en el ojete. Cuando me cansé de ello me arrodillé entre sus piernas y con la cabeza de mi pene comencé a masturbarle, sintiendo cómo sus labios se abrían para recibir mi pene, inicié la penetración suavemente para ver como reaccionaba, si se despertaba o no. Cuando estuve seguro que no lo haría se la metí toda, 18 centímetros de largo por 7 de diámetro o sea un cilindro de 18 centímetros por 18 de ancho y empecé a bombear lentamente al principio y con mayor velocidad luego, estoy seguro que dormida igual disfrutaba la follada.
Me acomodé para poder meterle un par de dedos en el agujero del culo, que sentí abierto, parece que mi cuñado solía usar ese agujero, y decidí meterle mi pene allí, saqué el tubo de vaselina que siempre llevo y le unté, sin dejar parte sin lubricar, le acerqué la cabeza de mi amiguito al pequeño pero dilatado agujero y se lo metí sin prisa pero sin pausa, entró justito, procedí a bombear hasta que no pude más y terminé, llenándole el culo con mi leche, me recosté sobre ella besándole el cuello, hasta que mi pene recuperó su tamaño normal, le limpié un poco con la toalla que se le había caído de la cabeza, me limpié también me vestí y salí.

No volví a aparecer por esa casa como tres semanas, hasta que un día en que subía al centro de la ciudad le encontré saliendo sola de su casa, me acerqué a saludarle con un beso en la mejilla, como se acostumbra aquí, le toqué “accidentalmente” uno de sus senos y al descuido le puse en sus manos la pantie que le saqué en aquel glorioso día, quedándose pasmada, sin palabras y mirándome extrañada, me despedí con otro beso en la mejilla y al retirarme le puse mi mano en su culito.

Leave a reply

Copyright © 2009 Relatando.com – Relatos eroticos . All rights reserved.
Designed by Theme Junkie . Powered by WordPress.